El inventor del teléfono

Graham Bell, un inventor obsesionado con la comunicación


De madre sorda y padre profesor de lenguaje de signos no podía salir más que alguien obsesionado con la comunicación. De la mente inquieta de Alexander Graham Bell (1847-1922) nació el teléfono en 1876


Hoy es el instrumento de comunicación más utilizado en todo el planeta, pero hace 127 años sólo existía en la mente de un hombre, un inventor ingenioso que revolucionó para siempre las relaciones entre los hombres.

Su nombre, Alexander Graham Bell. Su obsesión, la comunicación. Su objetivo, construir una máquina que permitiera hablar desde lugares distintos. Y lo consiguió.

Su gran día fue el 10 de marzo de 1876, cuando presentó en la Exposición del Centenario, celebrada en Filadelfia, su invento. Ese invento era el teléfono, una máquina eléctrica que transportaba la voz. La caprichosa Historia quiso que fuera Bell quien se llevara los honores del invento y que un italiano emigrante, Antonio Meucci, no pasara a engrosar las páginas de tecnología de los libros de texto.

Bell, también emigrante pero de clase acomodada, dispuso de todos los medios y el apoyo necesario para llevar a buen puerto la idea que le rondaba la cabeza. Nacido en Edimburgo (Escocia), fue en Boston donde pudo desarrollar su invento. Allí se instaló con toda su familia, marcada por los problemas comunicacionales: su madre era sorda y su padre profesor de lenguaje de signos. No es de extrañar pues que el joven Bell viviera obsesionado con todo lo relacionado con la comunicación.

De mente inquieta e ingenio disparado, Bell trabajaba en otro artilugio, el telégrafo múltiple cuando visitaba a una joven, Mabel Hubbard, para darle clases de lenguaje visual. Cuando el padre de ésta conoció el proyecto de Bell, no dudó en prestarle el dinero necesario para que se hiciera realidad. En ello estaba cuando se le cruzó un nuevo invento, el teléfono.

Rápidamente se lo comentó a su padre y se puso a trabajar. Y en 1876 concluyó su primer teléfono y pronunció la primera frase telefónica de la Historia: “Señor Watson, venga aquí, quiero verle”.

Antonio Meucci, el verdadero y olvidado inventor del teléfono

No es difícil imaginar que con su invento Alexander Graham Bell se hizo millonario. Gracias a su patente, la número 174.465, se embolsó el dinero que reclamó durante años otro inventor, Antonio Meucci, y parece ser que con razón. De hecho, el Congreso de EEUU reconoció en junio de 2002 que el verdadero inventor del teléfono fue Meucci y no Bell.

Este Meucci fue quien, en 1855, creara el primer prototipo telefónico, 19 años antes que el de Bell. En 1871 creó un segundo modelo que no pudo patentar por falta de dinero (sólo consiguió pagar la petición de la patente). Trató por todos los medios de que la empresa de telégrafos Western Union se interesase por el invento, pero en vano.

En 1874 ya no pudo ni pagar los 10 dólares necesarios para renovar los documentos, perdió la patente para siempre y el modelo original de su invento, que desapareció en las oficinas de la Western Union. Él inventó el teléfono, pero los millones y la gloria fueron para Graham Bell.

Además

TELÉFONO. El teléfono es, básicamente, una máquina que transmite la voz mediante ondas eléctricas originadas que hacen vibrar unas membranas elásticas que hay tanto en el aparato receptor como en el emisor.

INVENTOR. Alexander Graham Bell no sólo inventó el teléfono. De su mente creadora salieron también el fotófono, al audímetro o el primer cilindro de cera para grabar.

GARIBALDI. Un pequeño y poco visitado museo recuerda a Antonio Meucci en Staten Island, un barrio de Nueva York, donde vivió Meucci junto al revolucionario Giuseppe Garibaldi durante su exilio.



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